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Internet de las Cosas (IoT)

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Definición

El Internet de las Cosas (IoT) es una red de objetos físicos —máquinas, vehículos, electrodomésticos, sensores— conectados a internet que recopilan, envían y procesan datos.

La clave del IoT está en la conectividad: dispositivos que antes funcionaban de manera aislada ahora se comunican entre sí y con sistemas centrales, generando información en tiempo real que permite automatizar decisiones y optimizar procesos.

Elementos principales del IoT

  1. Sensores: capturan datos del entorno (temperatura, humedad, presión, ubicación, movimiento).
  2. Conectividad: redes (WiFi, 4G, 5G, Bluetooth, LoRa) que transmiten los datos.
  3. Plataformas: sistemas que almacenan y analizan la información recibida.
  4. Actuadores: dispositivos que ejecutan acciones a partir de los datos (ej. activar riego, encender una alarma).

Aplicaciones industriales y empresariales

  • Industria manufacturera: sensores que controlan la maquinaria, detectan fallos y permiten el mantenimiento predictivo.
  • Logística y transporte: dispositivos que rastrean la ubicación y el estado de los envíos en tiempo real.
  • Agricultura: sensores de humedad y nutrientes que ajustan el riego y fertilización de manera automática.
  • Energía: contadores inteligentes que monitorizan el consumo eléctrico y detectan fugas.
  • Comercio minorista: etiquetas RFID que permiten gestionar inventarios sin necesidad de contarlos manualmente.

2.4. Aplicaciones en la vida cotidiana

  • Hogares inteligentes (Smart homes): electrodomésticos conectados, termostatos que regulan la temperatura, luces controladas desde el móvil.
  • Salud (e-health): dispositivos wearables que monitorizan la frecuencia cardíaca, el sueño o el nivel de actividad física.
  • Movilidad urbana: vehículos conectados que informan sobre tráfico, accidentes o disponibilidad de aparcamiento.

2.5. Beneficios del IoT

  • Eficiencia: reducción de costes gracias al uso racional de recursos.
  • Productividad: automatización de procesos repetitivos y mejora de la gestión en tiempo real.
  • Seguridad: detección temprana de fallos en máquinas o infraestructuras.
  • Sostenibilidad: optimización en el uso de energía, agua y materiales.

2.6. Retos del IoT

  • Ciberseguridad: vulnerabilidad ante ataques informáticos.
  • Privacidad: recolección masiva de datos personales.
  • Interoperabilidad: necesidad de estándares comunes.
  • Costes: inversión inicial elevada para PYMEs.

En la práctica – Caso real

Completado

Smart agriculture en Almería (España): Los invernaderos de Almería están incorporando sensores IoT para medir humedad, temperatura y nutrientes. Estos datos permiten ajustar el riego y ventilación de forma precisa, logrando una reducción del 25% en el consumo de agua y aumentando la productividad de los cultivos.